EL CORAZÓN QUE AGRADA A DIOS

“El corazón que agrada a Dios”
Los planes de Dios siempre traen bendición. Es por eso que el escuchar su consejo a través de las Escrituras y de quienes están crecidos espiritualmente, ayuda mucho en este proceso.
El crecimiento espiritual es una decisión
La decisión de agradar a Dios es la mejor de todas, puesto que conduce a tomar muchas otras para el propio bienestar y el de quienes nos rodean.
El hecho de no conformarme con lo que hemos alcanzado espiritualmente hasta este punto e ir por más, es también una grandiosa elección para agradar a Dios
Las buenas decisiones siempre ponen a Dios en primer lugar

Así también ocurrió en el caso del joven rico en
Lucas 18:18-23.Un hombre principal le preguntó, diciendo: Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna? Jesús le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno, sino sólo Dios. Los mandamientos sabes: No adulterarás; no matarás; no hurtarás; no dirás falso testimonio; honra a tu padre y a tu madre.  Él dijo: Todo esto lo he guardado desde mi juventud. Jesús, oyendo esto, le dijo: Aún te falta una cosa: vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme. Entonces él, oyendo esto, se puso muy triste, porque era muy rico.
En esta situación, él quería agradar al Señor pero no deseaba amarlo en primer lugar, sino luego de sus riquezas. Lo material tenía la prioridad en su corazón. ¿Hay cosas en tu corazón que amas más que a Dios? Hoy es el tiempo de consagrarle todo y realmente amarlo con toda nuestra vida.
Veamos ahora siete formas en que podemos agradar a Dios, según lo que la Biblia nos dice.
1. Tener fe en Dios.
“Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan” (Hebreos 11:6).
2. Ocuparse del Espíritu.
“Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz. Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden; y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios” (Romanos 8:6-8).                                                                                                                   
La Biblia contrasta dos clases de mentes: la normal, humana (la mente carnal, terrenal) y la mente guiada por el Espíritu de Dios (la mente espiritual, v. 9). Por lo tanto, tener el Espíritu de Dios morando en nosotros y guiándonos es otro prer requisito para agradar a Dios.
3. Temor a Dios.
“Se complace el Eterno en los que le temen, Y en los que esperan en su misericordia” (Salmo 147:11). La Biblia nos dice que debemos temer a Dios porque es bueno que reconozcamos acertadamente que Él es más poderoso que cualquier otra cosa. Al reconocer esto le demostramos un respeto profundo por Él.
4. Estudiar y seguir el ejemplo de Cristo.
“Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia; a él oíd” (Mateo 17:5). Jesús era realmente el Hijo de Dios, y ¡no hay nadie que lo haya complacido más a DIOS! Debemos escucharlo y seguir su ejemplo.
5. Obedecer a Dios.
“¿Se complace el Eterno tanto en los holocaustos y víctimas, como en que se obedezca a las palabras del Eterno? Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios, y el prestar atención que la grosura de los carneros” (1 Samuel 15:22).
Dios no nos ordena obedecer sólo porque es algo bueno para Él, sino porque es bueno para nosotros (Deuteronomio 10:13). Sus leyes y mandamientos son benéficos; y como resultado de obedecerlos, crecemos en carácter santo, justo —¡nos convertimos más cómo Él!
6. Hacer la voluntad de Dios.
“Os haga aptos en toda obra buena para que hagáis su voluntad, haciendo él en vosotros lo que es agradable delante de él por Jesucristo; al cual sea la gloria por los siglos de los siglos.” (Hebreos 13:21).
¿Cuál es la voluntad de Dios? Lo que Dios desea, sus mandamientos, y sus planes están expresados en la Biblia. La Biblia nos fue dada para mostrarnos su voluntad.
Estudiar la Biblia, meditar en ella y orar acerca de ella, son claves para obtener un mayor entendimiento de su voluntad.
La voluntad de Dios También involucra hacer “toda buena obra” —trabajando para madurar espiritualmente y convertirnos en alguien más parecido a Dios (Mateo 5:48).
7. Hacer los sacrificios que Dios quiere.
“Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Éste es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas” (Mateo 22:37-40).
Que sucede cuando complacemos a Dios ?
No importa cuánto le demos a Dios, nunca podremos acercarnos a la superficie de lo que Él ha hecho por nosotros —mucho menos lo que Él quiere hacer por nosotros.

En esta vida, Él nos ofrece unos beneficios increíbles, tales como:  “Cuando los caminos del hombre son agradables al Eterno, aun a sus enemigos hace estar en paz con él” (Proverbios 16:7).

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